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San valentín: el día del amor y sus efectos en nuestro cuerpo y cerebro

San valentín es el día del amor por excelencia, en el que millones de personas expresan su amor y afecto a sus parejas con regalos, flores, tarjetas y planes especiales. Pero, ¿qué sucede en nuestro organismo cuando celebramos el día del amor? ¿Cuáles son los procesos biológicos y químicos que se activan cuando sentimos atracción, pasión y cariño por otra persona?. En este artículo te explicamos algunos de los aspectos científicos del enamoramiento y cómo influye en nuestra salud física y mental.

San valentín: El amor es como una droga

Cuando amamos, nuestro cerebro se comporta como si estuviéramos bajo los efectos de una droga. Esto se debe a que se liberan una serie de sustancias químicas que nos provocan sensaciones de euforia, placer, motivación y obsesión por la persona amada. Algunas de estas sustancias son:

  • La dopamina, un neurotransmisor que se relaciona con el sistema de recompensa y que nos hace sentir felicidad, excitación y bienestar. La dopamina también nos impulsa a buscar y repetir conductas que nos generan placer, como estar con nuestra pareja, besarla o tener relaciones sexuales.
  • La oxitocina, una hormona que se conoce como la “hormona del amor” o la “hormona del abrazo”, ya que se libera cuando tenemos contacto físico o emocional con alguien. La oxitocina nos ayuda a crear vínculos afectivos, a generar confianza, a reducir el estrés y la ansiedad y a aumentar la empatía y la generosidad.
  • La adrenalina y la norepinefrina, dos hormonas que se asocian con la respuesta de lucha o huida y que nos preparan para afrontar situaciones de peligro o desafío. Estas hormonas hacen que nuestro corazón lata más rápido, que nuestra presión arterial suba, que nuestra respiración se acelere y que nuestras pupilas se dilaten. Estos efectos nos hacen sentir más alerta, energéticos y nerviosos cuando estamos con la persona que nos gusta.
  • Las endorfinas, unas sustancias que se producen en el cerebro y que tienen un efecto analgésico y calmante. Las endorfinas nos ayudan a aliviar el dolor, a relajarnos y a mejorar nuestro estado de ánimo. También se liberan cuando practicamos ejercicio físico, cuando reímos o cuando tenemos orgasmos.

Estas sustancias químicas actúan sobre diferentes áreas del cerebro que se encargan de regular nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestros recuerdos y nuestras conductas. Algunas de estas áreas son:

San Valentín

El área tegmental ventral

Es una región del cerebro que forma parte del sistema de recompensa y que se activa cuando vemos a la persona que nos gusta, cuando pensamos en ella o cuando recibimos una señal de su interés. Esta área envía señales de dopamina a otras partes del cerebro, como el núcleo accumbens, la corteza prefrontal o la amígdala, que se encargan de procesar el placer, la atención, la memoria y las emociones.

  • El hipotálamo, una estructura del cerebro que regula funciones vitales como la temperatura, el sueño, el apetito, la sed o las hormonas. El hipotálamo es el responsable de producir la oxitocina y la vasopresina, dos hormonas que intervienen en la formación y el mantenimiento de los lazos afectivos y la fidelidad.
  • La ínsula, una parte del cerebro que se encarga de integrar la información sensorial, emocional y cognitiva. La ínsula se activa cuando sentimos amor, compasión, empatía o dolor por la persona amada. También se activa cuando tenemos orgasmos, ya que se relaciona con la percepción del placer y la recompensa.
  • El cuerpo estriado, una zona del cerebro que se ocupa de controlar los movimientos voluntarios y los hábitos. El cuerpo estriado se activa cuando tenemos una conducta repetitiva o compulsiva, como mirar el móvil para ver si nos ha escrito nuestra pareja, o cuando tenemos una adicción, como al tabaco, al alcohol o al amor.

San Valentín, el amor y el corazón

Más allá de su origen, lo cierto es que el amor tiene un efecto real sobre el corazón. Cuando nos enamoramos, nuestro corazón se acelera, se altera y se sincroniza con el de nuestra pareja. Esto se debe a que el amor activa el sistema nervioso simpático, que es el que nos prepara para la acción, y el sistema nervioso parasimpático, que es el que nos relaja y nos calma. El amor también ayuda a segregar hormonas como la oxitocina, que protege al corazón del estrés y la inflamación, y la endorfina, que reduce la presión arterial y el colesterol. El amor, además, mejora la circulación sanguínea, previene las arritmias, fortalece el sistema inmunológico y alarga la esperanza de vida.

Conclusión

San valentín es una ocasión perfecta para celebrar el amor y sus beneficios para nuestra salud física y mental. El amor nos hace sentir felices, eufóricos, motivados y obsesionados por la persona que nos gusta. El amor también nos ayuda a crear vínculos afectivos, a generar confianza, a reducir el estrés y la ansiedad y a aumentar la empatía y la generosidad. El amor, además, tiene beneficios para nuestro corazón, que se acelera, se altera y se sincroniza con el de nuestra pareja. El amor, en definitiva, es una droga natural que nos hace vivir más y mejor.

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